El objetivo de la desinfección es eliminar microorganismos patógenos y garantizar la ausencia de todo germen infeccioso (bacteria o virus) en el agua de una piscina.
El cloro (Cl) es uno de los elementos químicos más comunes utilizados para eliminar microorganismos que puedan infectar nuestro agua.
Todos los productos clorados (Cloro líquido, tabletas de dicloro y tricloro, Cloro gas…) producen ácido hipocloroso (HClO) al reaccionar con el agua, que es el verdadero desinfectante de la piscina.
El ácido hipocloroso es un ácido débil que se disocia a hipoclorito (ClO–) en el agua según un equilibrio condicionado por el valor del pH.
La suma de estas 2 formas constituye lo que se llama el cloro libre. En las aguas con un pH alto, la mayor parte del ácido hipocloroso (cloro activo) se convierte en ión hipoclorito (cloro potencial), una forma de cloro con muy bajo poder desinfectante.
La cantidad de ácido hipocloroso está muy condicionado por el valor de pH. Estas dos formas de cloro se encuentran en el agua en equilibrio, aunque éste depende de los valores de pH
El cloro combinado (comúnmente llamadas cloraminas) es el resultado de la combinación del cloro con el amoniaco y materia orgánica nitrogenada que contiene el agua. Existen tres tipos diferentes de cloraminas, que corresponden al momento de oxidación en el que se encuentra el amoniaco: monocloraminas, dicloraminas y tricloraminas.
La suma del cloro libre y el cloro combinado constituye el cloro total.
CLORO LIBRE + CLORO COMBINADO = CLORO TOTAL

Cloro Libre: Esta forma de cloro posee el mayor poder desinfectante y oxidante, corresponde fundamentalmente, a la presencia de ácido hipocloroso y anión hipoclorito.
Cloro combinado: Tiene un poder desinfectante muy bajo y su presencia causa irritaciones y malos olores.
Cloro total: La suma de cloro libre y el cloro combinado da como resultado el cloro total. El cloro total no debe sobrepasar más del 0,6 mg/l del nivel de cloro residual libre.
Problemas Asociados con las Cloraminas
- Irritación: Las cloraminas pueden causar irritación en la piel, los ojos y el sistema respiratorio. Es una causa común de los «ojos rojos» después de nadar y puede agravar condiciones como el asma.
- Olor: A diferencia de la creencia popular, un fuerte olor a «cloro» en una piscina no indica un exceso de cloro, sino la presencia de cloraminas.
- Efectividad del Cloro: Las cloraminas reducen la eficiencia del cloro libre (el cloro activo que desinfecta el agua), lo que puede llevar a una menor calidad del agua.
Breakpoint (o punto crítico): se define como el punto básico de una curva que representa la variación del nivel de cloro residual de un agua tratada. Este punto corresponde a la dosis de cloro necesario para destruir las cloraminas presentes en el agua. Por esta razón se procede regularmente a una acción de choque (por sobrecloración) para que una cantidad de producto suficiente permita llegar primero a este «punto crítico» y de sobrepasarlo para reaccionar sobre los gérmenes patógenos y las algas

El siguiente gráfico muestra lo que sucede cuando se agrega cloro (ya sea cloro gaseoso o hipoclorito) al agua.
En el primer estadio (punto A) el agua reacciona con compuestos reductores del agua, que consumen el cloro, sin producir residuos de cloro.
Entre los puntos A y B, el cloro reacciona ya con los compuestos orgánicos y el amoníaco que se encuentran naturalmente en el agua. Se forma un residuo de cloro combinado: cloraminas.
Entre los puntos B y C, el cloro descompondrá la mayoría de las cloraminas en el agua, reduciendo el cloro residual.
Finalmente, el agua llega al punto de ruptura, mostrado en el punto C. El punto de ruptura es el punto en el que la demanda de cloro se ha satisfecho totalmente: el cloro ha reaccionado con todos los agentes reductores, orgánicos y amoníaco en el agua.
Cuando se agrega más cloro más allá del punto de ruptura, el cloro reacciona con el agua y forma ácido hipocloroso en proporción directa a la cantidad de cloro agregado.
El nivel combinado de cloro (CC) se calcula restando el cloro libre (FC) del cloro total (TC) en el agua de la piscina/spa.
Para lograr el punto de ruptura, el cloro libre (FC) agregado al agua debe ser de aproximadamente diez veces la cantidad de cloro combinado (CC). Este es un proceso de «todo o nada». No agregar suficiente cloro para alcanzar el punto de ruptura empeorará aún más el problema, ya que el resultado es la formación de más cloraminas y la redisolución de las cloraminas en el agua de la piscina. Los continuos «choques» pero que no alcanzan el punto de ruptura darán como resultado un punto de no retorno con la única solución de un drenaje parcial o completo del agua de la piscina y rellenado con agua dulce pudiendo llegar a ser el único remedio en este punto.
Por ejemplo, en un caso de 0.8 ppm de concentración de cloraminas (Cloro combinado) deberemos añadir 0.8 × 10 = 8 ppm de Cloro para alcanzar el punto de ruptura. Teniendo en cuenta el Cloro libre que ya haya en la piscina, será necesario añadir más cantidad de cloro hasta alcanzar el nivel de 8 ppm.
Los límites que establece la normativa vigente en el Real Decreto 742/2013 según criterios técnico-sanitarios para asegurar la calidad del agua de las piscinas son los siguientes:
- Cloro libre: 0.5-2.0 ppm
- Cloro combinado < 0.6 ppm
- Cloro total < 2.6 ppm
Esta sobrecloración para destruir las cloraminas presentes en el agua será por supuesto llevada a cabo en momentos muy puntuales ya que en caso de ser reiterado se pondría en peligro aparte de la salubridad de los bañistas, que no deberán entrar en el recinto hasta que los valores sean los correctos, la propia resistencia de la membrana armada de PVC, que podría llegar a sufrir entre otros defectos un problema de decoloración.
La recomendación siempre debería pasar por un control muy frecuente (diario) de la cantidad de Cloro libre y Cloro total del agua de nuestra piscina, para evitar llegar a valores de cloraminas muy superiores a los establecidos por normativa y que solo pueden ser eliminados con tratamiento de sobrecloración.

